Primer post desde enero de 2021, cinco años han pasado desde mis últimas palabras aquí y confieso que tecleé en el navegador con cierto escepticismo, daba el blog por desaparecido. Mis lectores saben que la existencia de este blog se debe a la promoción y en este caso vengo con un nuevo libro bajo el brazo. Ya sé que el concepto blog está muerto, es un anacronismo y que el tiempo invertido es tiempo perdido, pero quizás sea eso lo que más me gusta, proyectos suicidas, divagar en voz alta, perder el tiempo, hacer tebeos.
Diez años llevo sin publicar a nivel nacional pero no estuve quieto, durante ese intervalo, aparte de ser padre y docente, principalmente asumí encargos aprovechando el tirón de Premio Nacional de 2017 a Lamia: ilustraciones/diseños, alguna historia corta, la reedición de Sordo (Astiberri, 2018) con diseño y rotulación nueva e Ida y vuelta (ediciones Idea, 2020), mi visión sobre la vida y obra de José Viera y Clavijo (1731-1813), figura clave de la ilustración en Canarias. Ese cómic de 56 páginas supuso un volumen de trabajo enorme, el propio de las biografías, pero pese al esfuerzo lo considero obra menor respecto a la distribución/repercusión, ya que es producto de un encargo autonómico. Terminando ese libro, a mitad de 2019 aparece la idea del libro que ahora presento.
Las entradas que subiré en adelante tienen relación con Saquen sus muertos (Astiberri, 2026), mi nuevo libro que se presenta en librerías el próximo 19 de marzo. Noventa y seis páginas en B/N, portada y guardas a dos tintas, 18 euros. Edita Javier Zalbidegoitia, que no pierde la fe en mi trabajo.
Esta historieta es una adaptación de una perla poco conocida de la literatura canaria, Verano de Juan el Chino (Revista Occidente, 1973), última novela de Claudio de la Torre. En próximas entradas iré escribiendo sobre el autor, su obra y el contexto histórico en el que se inspira y desarrolla esta ficción. "¡Saquen sus muertos!" es la frase que abre el texto original y me pareció un buen título para esta adaptación, no soy partidario de utilizar los títulos originales (así hice con Nela, adaptación de Marianela) porque para cosas distintas, nombres diferentes. Esta obra existe gracias a la generosidad de Claudia Hernández de la Torre, nieta del autor, que me permitió trabajar con el texto.Pese al habitual desinterés por parte de las instituciones culturales/educativas canarias cuando este libro era proyecto (gestión cultural en Canarias, tema que da para un par de entradas), recibe una ayuda a su creación del Ministerio de Cultura a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura.
Más información y adelanto de 13 páginas AQUÍ.
Primera nota informativa de Alberto García Saleh para el diario La Provincia, AQUÍ.
Me despido hasta el mes que viene, voy cargando borradores.








































